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  BETTAS TRITON
  Historia del Tetra Neon y el Cardenal
 
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La historia del neón y los cardenales por Heiko Bleher

En 1934, el francés August Rabaut, al estar cazando caimanes y mariposas en la selva del Amazonas cerca del poblado brasileño de Tabatinga, descubrió y recolectó un pez pequeño cuya coloración se asemejaba a las bellas e iridiscentes mariposas Morpho. La parte posterior de su cuerpo era de un rojo carmín brillante y el efecto total de sus colores hacía pensar en la luz de neón. Rabaut trajo de vuelta a Francia unos cuantos de esos seres vivos - uno de los eventos más notables en la historia del acuarismo.

El tetra neón

En París, los pequeños peces neones eran toda una sensación y pronto estaban otra vez de viaje. Pasaron de las manos de J. S. Neel de la compañía Lepant a las del señor Griem, del Acuario Hamburgo en Alemania, quien en ese momento había recibido un húesped de Estados Unidos, Fred Cochu. Fred logró robar 6 especímenes vivos y los llevó de vuelta a América en el vuelo 144 (y último) de la aeronave Hindenburg (su siguiente vuelo terminó en la catástrofe de Lakehurst, cuando el Hindenburg explotó y la mayoría de sus pasajeros perdieron la vida). Aunque Fred llegó a su destino sin incidente alguno, sólo uno de sus neones sobrevivió al viaje. Se le puso como nombre "Lucky Lindy". tal como Charles Lindberg, fue el primero de su especie en cruzar el Atlántico.
Los neones muertos fueron dados al internacionalmente famoso editor Williams T. Innes en Philadelphia, quien a su vez pasó algunos de estos peces al ictiólogo George S. Myers, quien había estudiado con el famosos Carl Eigenmann y ya era una autoridad reconocida en peces, anfibios y reptiles. El 3 de julio de 1936, Myers publicó la descripción original de esta especie en el "Debates de la Sociedad Biológica de Washington" bajo el nombre de Hyphessobrycon innesi, de ésta manera haciendo honor a un hombre que pudo no haber tenido nada que ver con el descubrimiento del pez, pero sin embargo se merece nuestro agradecimiento por sus servicios al pasatiempo del acuarismo.
Para ese entonces, Rabaut se había dado cuenta que se había topado con algo valioso, y en 1936 regresó a Brasil con el fin de recolectar tetras neones de forma comercial. Tomó su cargamento, el primer embarque de unos 4.000 especímenes a Nueva York. Williams Innes había recomendado a Fred Cochu del Acuario Paramount y ambos fueron a recibir a Rabaut a su llegada. Esto representó una nota sensacional para la revista de Innes, y Cochu quería los neones. El ofreció $4.000 dólares por los peces - una suma increiblemente alta para esos tiempos. Los primeros neones se pusieron a la venta en el mercado a $10 dólares cada uno, y todos se vendieron. Le tomó a Fred una semana para reunir el dinero y así poderle pagar a Rabaut a tiempo, y entonces hizo un contrato con él para recolectar estos peces para el Acuario Paramount. Fred pensaba que sólo Rabaut conocía la fuente original de los neones y no estaba dispuesto a revelarlo. Pero en Alemania también la "fiebre del oro" de los neones estaba en marcha, y un equipo del Acuario de Hamburgo, incluyendo a Hans Pietch y a W. Praetorius, iba ya en camino a Benjamín Constant (Tabatinga). Rabaut iba ya de regreso a Nueva York con el segundo gran cargamento de neones cuando paró en la capital del Amazonas para pasar la noche. Los alemanes, al anclar cerca del barco de Rabaut, divisaron los frascos con los neones y tiraron todos los peces por la borda. De esta manera, el Acuario Hamburgo consiguió ventaja en la carrera de recolección de neones. Rabaut tenía que regresar y capturar todo de nuevo....
A estas alturas, Innes y Myers citaban a la fuente del tetra neón como "probablemente cerca de Iquitos", mientras que otros decían que era Tabatinga. Sin embargo, actualmente se sabe que la especie tiene requerimientos especiales de un biotopo. La especie es encontrada principalmente en Perú, en las llamadas quebradas, pequeños arrollos de agua clara con un significante componente de agua oscura, en donde el pH varía entre 5 y 6 y la temperatura de 24 hasta 29º C y la dureza total es menor a 1º dGH. Su distribución natural está limitada a la parte alta del Amazonas, la parte baja y media del Uyacali cerca de Iquitos (Río Nanay, Río Maniquí) y cerca de Sao Paulo de Olivenca, en Brasil, también es sabido de encontrarse en el Río Putumayo y otras partes.

El tetra cardenal

Así como el tetra neón fue una sensación antes de la Segunda Guerra Mundial, de la misma manera el cardenal fue una novedad en la post-guerra. Alrededor del año 1950 se rumoreaba que un nuevo "neón" había sido descubierto en la cuenca del Amazonas. Harald Sioli, el pionero de la investigación en limnología del Amazonas, fue el primer hombre blanco en ver los peces, mientras trabajaba en la parte alta del Río Negro en septiembre de 1952, pero pensó que estaba lidiando con el tetra neón. Un piloto de la línea aérea Panair do Brasil, el capitán Malm, quien también era un aficionado a los peces, se enteró de esto y hacia el año 1952 comisionó a algunos indios para que le recolectaran a los primeros cardenales vivos.
Estos fueron un éxito con los acuaristas en Sao Paulo, así que el capitán Malm organizó colectas posteriores de cardinais (así los llaman los brasileños hoy en día) cada vez que tenía oportunidad durante sus vuelos en DC-3 sobre la selva. Hacia finales de 1953, Amanda Bleher vio algunos de estos "neones rojos"(como se les conoce en Alemania) en Sao Paulo durante su intrépida expedición por América del Sur en busca de discos, y compró algunos especímenes, los primeros cardenales en ser exportados.
El vuelo a Alemania en marzo de 1954 duró 37 horas y desafortunadamente todos los peces llegaron muertos. Y otros, que ella más tarde transportó en botes especiales para peces, murieron en un trágico accidente de autobús que eliminó su colección entera de nuevos peces, plantas, insectos y reptiles.
Esta joya de pez aparentemente llegó a ser notado por la gente de Estados Unidos en 1955, cuando la nueva especie era simultánea e independientemente descrita por prominentes ictiólogos americanos en dos distintas publicaciones - por una parte L. P. Schultz del Instituto Smithsonian, y por la otra, Geroge S. Myers y Stanley Weitzman de la Universidad de Stanford. Esto significa que dos nombres científicos fueron publicados, Hyphessobrycon cardinalis y Cheirodon axelrodi, reflejando las opiniones de los dos grupos de autores con respecto a su coloración genérica. Esto condujo a un desafortunado debate, que eventualmente se dio a favor de Schultz, y de esta manera el cardenal (así como el neón) fue nombrado en honor a un hombre que no tuvo nada que ver con su descubrimiento.
El recién descubierto cardenal era aun más colorido que su primo el neón, ya que su coloración roja se extendía por casi todo el largo de la mitad inferior de su cuerpo. Pero las colectas en forma comercial y su exportación no comenzaron sino hasta finales de los años 50. Esto sucedió cuando el colector de animales austríaco Hans Willy Schwatrz (quien recientemente había ayudado a Walt Disney con su película sobre la pantera negra) se dió cuenta del gran potencial de este pez, al venderle los primeros 10.000 cardenales a $5 dólares a un chino llamado Chung que vivía en Georgetown, Guyana en el año 1959. En 10 años, el cardenal se convirtió en el pez de acuario más popular, y hoy en día, a un poco más de 50 años de su descubrimiento, sigue siendo el número uno, el pez de acuario más vendido en todo el mundo. Cada año, más de 20 millones de cardenales son capturados durante la oficial y regulada temporada de colecta (agosto-abril) representando a más del 50% de las exportaciones de peces de Brasil. Pero desafortunadamente el precio al menudeo es ahora sólo una fracción de lo que solía ser. Algunos importadores y comercializadores sin escrúpulos los venden por cualquier suma de dinero en el aeropuerto, estando aún en cajas cerradas. Cuando a estos peces sensibles (que provienen de lugares con condiciones donde la dureza total es muy baja, casi inmedible) se les niega el periodo requerido de aclimatación con el fin de adaptarse a nuestros muy diferentes parámetros de agua, sus posibilidades de supervivencia son nulas.

Algunos ecologistas se preocupan de que la especie pudiera estar en peligro de extinción debido a su sobrepesca, pero esto es poco probable ya que ésta es una pesca anual en la vida silvestre. Después de su periodo de reproducción -hacia finales de la temporada seca- el pez muere, usualmente por falta de comida, aunque en cautiverio puede vivir mucho más si se le maneja adecuadamente. Además, es ilegal recolectar cardenales durante la temporada de reproducción y cuando los juveniles aún están en crecimiento, y hoy en día, esta especie, al igual que el neón, son criados en grandes cantidades en Europa y Asia.

Extraido de : http://foro-ciclidos.com/phpBB3/viewtopic.php?f=26&t=363


 
     
 
 
   
 
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PAGINA CREADA por : Ernesto Velit C.